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Director de cine Jafar Panahi condenado a prisión por su última película

Corresponsalía en Europa

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27 de October de 2026

Irán condena a cinco años de prisión a Jafar Panahi y ordena confiscar sus bienes

El cineasta ganador de la Palma de Oro de Cannes enfrenta una nueva sentencia judicial, restricciones para salir del país y un veto de dos años en redes sociales. Su abogado denuncia que el proceso se llevó a cabo sin notificarle la audiencia.

El cineasta iraní Jafar Panahi, una de las figuras más reconocidas del cine internacional, enfrenta una nueva condena en su país. Un tribunal de Teherán le impuso cinco años y un mes de prisión y ordenó la confiscación de sus bienes muebles e inmuebles, además de prohibirle salir de Irán y utilizar redes sociales durante dos años.

La resolución, dictada en ausencia por la Sala 26 del Tribunal Revolucionario de Teherán, fue dada a conocer el 27 de octubre por su abogado, Mostafa Nili, quien explicó que su cliente no había sido notificado de la fecha de la audiencia. De acuerdo con sus declaraciones, la defensa conoció la existencia de la sentencia después de que las cuentas bancarias del realizador fueran congeladas.

Según el abogado, el expediente judicial señalaba que Panahi se encontraba fuera del país, aunque había regresado a Irán el 30 de marzo de 2026. El cineasta mantiene otros procedimientos judiciales abiertos, por lo que esta nueva resolución se suma a un historial de enfrentamientos con las autoridades iraníes.

Una carrera marcada por la censura

La situación de Panahi refleja las dificultades que ha enfrentado durante décadas para desarrollar su trabajo en Irán. En 2010 fue condenado a seis años de prisión y recibió una prohibición de 20 años para realizar películas, escribir guiones y viajar al extranjero.

Pese a las restricciones, el director continuó desarrollando proyectos cinematográficos, algunos realizados de manera clandestina. En 2022 volvió a prisión y permaneció encarcelado alrededor de siete meses, hasta recuperar su libertad en febrero de 2023.

En diciembre de 2025 recibió otra condena de un año de prisión por cargos relacionados con supuestas actividades de propaganda contra el sistema. La nueva sentencia corresponde a un procedimiento distinto, aunque se suma a las restricciones que han marcado su trayectoria.

De la clandestinidad a la Palma de Oro

A pesar de los obstáculos, Panahi ha construido una filmografía reconocida por su mirada crítica sobre la sociedad iraní, las libertades individuales y las contradicciones del poder.

Entre sus trabajos más destacados se encuentran El globo blanco, con el que obtuvo la Cámara de Oro de Cannes en 1995; El círculo, ganadora del León de Oro de Venecia en 2000; y Taxi, que recibió el Oso de Oro de Berlín en 2015.

Su reconocimiento internacional alcanzó otro punto culminante en 2025, cuando obtuvo la Palma de Oro del Festival de Cannes por Un simple accidente. La película también consiguió dos nominaciones a los premios Oscar de 2026, en las categorías de mejor película internacional y mejor guion original, consolidando su presencia en el panorama cinematográfico mundial.

La obra, marcada por temas como la memoria, la justicia y las consecuencias de la represión, adquirió una dimensión adicional ante la situación personal y judicial de su realizador.

Un nuevo capítulo para la libertad de expresión

La condena abre nuevas interrogantes sobre el futuro profesional de Panahi y las condiciones en las que podrá continuar trabajando. La confiscación de sus propiedades, las restricciones de movilidad y la prohibición de utilizar redes sociales representan nuevas limitaciones para el director.

Por ahora, la información difundida por su abogado no permite establecer con certeza cuándo se ejecutaría la sentencia. Tampoco se han esclarecido públicamente todos los detalles de los cargos específicos vinculados con este nuevo procedimiento.

El caso vuelve a colocar en el centro del debate internacional la relación entre el poder político y la creación artística, así como las dificultades que enfrentan los cineastas que cuestionan a las autoridades de sus países.

Mientras su obra continúa circulando en festivales y salas internacionales, la situación de Jafar Panahi recuerda que, para algunos realizadores, hacer cine no es únicamente una actividad artística: también puede convertirse en una forma de cuestionar los límites impuestos a la libertad de expresión.